es en estos momentos cuando debo escribir
los pajaros salen sin alistarse por la ventana
me huelo la palma de la mano, y la huelo
y tiene como olor a azahares
como esos que caminando por la vereda
se los siente ya de lejos
se desprenden de mis manos
aromas, como señales de humo de la tierra
mis manos laten con este olor
olor de ardor de manos
que me llevan a escribir las palabras,
como fragancia a brillantina verde,
huelen estas.
es ahora cuando inhalo desde cerca
la esencia de todo lo que me vive
donde vuelven las gaviotas, y yo
al papel
al papel de confundirnos con el perfume que nos dejan
en las manos,
porque huelen a persona que de lejos la traemos cerca,
y esto pasa todo el tiempo.
se me despiden de los dedos los colores de su aroma,
se acuestan en mi sien, a reposar una a una las noches
estableciendo en mi su correspondencia,
no aceptan variacion a otras manos,
¿sera que ya no hago otra cosa que oler?
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