Era como existir en aquella cuspide de la torre que estaba alumbrada por penumbras magicas,
la misma que ahora bajo la opacidad de la luna que ve, se esconde bajo las reconditas aguas,
crispando mares y arboles,
No se oia mas que rugires y temblores de un imperio propio alzandose sobre aquellas mareas.
No se oia otra cosa que el grito de salvacion arrepentido.
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