jueves, 27 de septiembre de 2012

Atarnos las manos como algo indispensable
algo tan obvio como no dejar que un barco se desamarre de un puerto
alojando adentro mío esa seguridad de saber que sos como yo sé que sos
y descubrirte vulnerable ante lo más sencillo
una calle, una cara, un piano

intentá recordar
abrías los ojos y ahí estaba yo
sonriéndote
no sé si deje de hacerlo
pero supe que a través de los párpados me sentías
entonces no me resistí a continuar contemplándote
aguardando esos momentos
donde yo levantando la almohada
como si fuese un velo
te descubría y abrías lo más mínimo los ojos
descubriéndome otra,
sonriendo al lado tuyo en un lugar donde no querías estar
"y cómo podés sonreir?" me hubieras preguntado
si hubieras podido.

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