martes, 25 de septiembre de 2012

reconocimientos


Sentirme invencible por alentarte a construir tu propia luz.
Te enviaré por tierra
sabias instrucciones para sacudirte las malezas
un mechón de mi cabello para atar tus zapatos
y para que te sueltes las ganas
un denso despertar de golondrinas del mar,
todo esto para que sepas caminar
y llegar a la isla que señalaste en el plano.
Será una distancia discutible,
si te recuerdo vendrás, ya con las mismas instrucciones
con ese caminar modificado,
a desprenderte de mucha arena y comer algunas frutas
Bañarte en mi, beber de mi.
En tu calma se desprenderán pequeñas almohadas
donde dejaste dormir cada sueño donde me nombraste.
Volverás, te imagino, como envuelto en una llama
que te acompaña uniéndose a vos en algún punto de tus manos
donde te movés y todo el fuego te sigue.
Y no porque encarnes mil veranos juntos me darás calor.
Sino porque las manos frías vivirán el reencuentro
y así sea sólo eso, se mantendrán a salvo.

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