me habré quitado unas tres vendas de los ojos
las más cálidas, aquellas que regulaban la temperatura
o que calmaban la fiebre
porque ahora revienta el frío contra el vidrio
ahora es cuando se parte para renunciarte.
sobretodo esas tres o cuatro vendas
mojadas sobre mis ojos, empapadas en mi frente
me hacen pensar que eso era a lo que te referías
cuando dilatabas las maravillas que nunca fueron
mala mía,
esas cosas nunca son.
No hay comentarios:
Publicar un comentario