dentro de este círculo calculado
de días dentro de noches
que invita a usurparme a deshoras
te encomiendo la difícil tarea de abalanzarte
salvajemente con dientes más uñas
sobre la mismísima noche,
para concentrarme la sangre
(revolverla y quitarle lo de espesa)
allá donde no se alcanza a ver lo que se enciende
donde el fuego contornea distancias
que inútilmente opacarán deseos
y la ansiedad se ha conjugado para leerse
mientras la intimidad nos extravía cada vez
este ovillo de placer se despliega sin necesidad
donde las protagonistas, éstas manos
desembarcan en un puerto el cual difícilmente
me esfuerce a ignorar
estuario que te anida en sus aguas
te acarician al llegarte
para saberte acabar.
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