sábado, 4 de junio de 2011

bajotierra

una casa enterrada en el barro, bien sumergida en la inmensidad de la tierra fértil,  
que le curte las paredes sin quererlo, pero lo hace y que bien. 
y una que permanece adentro no necesita el aire común, 
necesita los minerales, brillantes y coloridos minerales para sobrevivir. 
existe una cierta densidad en la humedad que recubre lo de más allá, 
se respira y puede sentir el gusto a moho, a tierra marrón, sabor a agua, sabor a color gris humedad. 
los cristales y todo el conjunto de paisaje que se puede ver, son oscuros, sucios y mentiras. 
no veo la necesidad de la cortina, interrumpiendo la belleza de lo falso a mis ojos estériles de mundo
es verdad que no conozco un arriba ni un abajo ni un salir corriendo a alguien por amor
desde aquí yo puedo empezar a desagotar heridas, todavía no disfruto la cárcel de ultratumba
parece ser mi féretro espejado donde reflejé los llantos y las miradas al vacío por la ventana
soy tesoro incalculable de las profundidades más oscuras, de la casa más iluminada por la noche eterna
la tierra no me ha acunado como prometieron, han de saber cuán fría es la humedad subterránea
después de todo me creo necesitada de un respiro, un soplo que me quite el polvo de los párpados
calentar mi sangre con una brisa otoñal saberme candente, sentirme pulsante inmóvil,
en caso contrario, estoy yaciendo estupefacta, como un loba muerta, como animal huérfano


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