lunes, 6 de junio de 2011

excusas

Me cuesta aire estar mal, me asfixio en el miedo. Estuve buscando imágenes para sumergirme, algo que pudiera abrazarme. Las pinturas no brindan calor. La música sí, la música penetra caliente, la música se exhala en humo rebelde y galopante. Busco música al tacto. Le busco la música a la piel. No la encontrás.

Sigo paralizada por el sonido lejano. Está lejos o está cerca, no sé. Se escucha y me resulta suficiente.
El hábito de presenciarlo todas las noches, ingresando a mi por todas aquellas oscuridades.
Una tarde onírica se instaló hoy más temprano y no supe cómo correr ni tampoco abrir los ojos ni cómo despertarme. Me desperté soñada e invadida por una figura. Una nota del abecedario de la música.

Mi excusa es: no tengo registro ni memoria. Ni memoria para recordar el sonido. Mi memoria carece de músculos. Carece de fuerza para migrar recuerdos. Ya no me acuerdo las cosas. En realidad no quiero.

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