pienso la noche más de dos veces
la vivo y estremezco de debilidad cada día.
Duermo pausando ritmos mentalmente
escondiendo sombras en oscuros nidos de aves rapaces
que suelen volar sobre mi carne
ya un poco entregada a la desdicha.
Aludiendo espejos que contradicen
la ausencia de esconderme de mi
Invento macabras expresiones para convalecerme
porque es así como salgo del vacío
todas las noches reinvento la noche
y el palacio se adormece en mis manos
reposa levemente en mis miedos
del miedo más hondo y oscuro
de reintegrarme cada noche al susurro de la espera,
silencio que se escucha lento
y desata las atrocidades más bellas sobre mi.
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